Título del proyecto
TRAS EL VELO: MUJERES INMIGRANTES MAGREBÍES Y ACTIVIDAD FÍSICA PARA LA INTEGRACIÓN SOCIAL
Equipo
KETY BALIBREA MELERO. TÉCNICA SUPERIOR. VICERRECTORADO DE DEPORTES. UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE VALENCIA y ANTONIO SANTOS ORTEGA. PROFESOR TITULAR. UNIDAD DE INVESTIGACIÓN DIS. UNIVERSIDAD DE VALENCIA
Localización
GANDIA, VALENCIA
Web
ANTECEDENTES
“Tras el Velo: mujeres inmigrantes magrebíes y actividad física para la integración social” ha consistido en un programa educativo-deportivo iniciado en el año 2010 con el fin de mejorar la integración social de las mujeres inmigrantes magrebíes residentes en Gandia (Valencia). Por su condición, estas mujeres acumulan una triple discriminación por clase social, género y etnia. Sufren problemas de integración social generados por ser inmigrantes, limitaciones derivadas de su lugar subalterno en la cultura islámica y carencias asociadas a su bajo nivel económico. Todas estas dificultades plantean fuertes limitaciones a la participación deportiva de las mujeres magrebíes, lo que incrementó la complejidad de este proyecto.
La vulnerabilidad social de estas mujeres obliga a las instituciones y asociaciones a redoblar los esfuerzos e idear nuevas formas de acción social. En nuestro caso, se trataba de desarrollar una experiencia piloto en la ciudad de Gandia donde la práctica físico-deportiva sirviese para mejorar las condiciones de vida y la integración social de este colectivo. La experiencia fue diseñada desde el Vicerrectorado de Deportes de la Universidad Politécnica de Valencia y la Unidad de Investigación DIS de la Universidad de Valencia. Contó con la colaboración de la Asociación de Gestores Deportivos de la Comunidad Valenciana, el Centro Intercultural-AMICS y el Consell Valencià de l´Esport.
OBJETIVOS
Se trató fundamentalmente de potenciar dos esferas en las que se acumulan los efectos de sus discriminaciones: la esfera de la autonomía personal y la de las relaciones sociales. Para ello se diseñó un programa de educación física de base que potenciase el trabajo de percepción corporal, las conductas motrices básicas y del cuerpo como fuente de expresión.
Además, el proyecto tenía también la finalidad de aprovechar el carácter lúdico propio de la práctica física como forma de crear un espacio de relaciones sociales autónomas para estas mujeres. La práctica física ha servido de espacio de encuentro donde olvidarse de las preocupaciones del exterior, disfrutar del momento y propiciar la cohesión grupal. Las mujeres han establecido nuevas relaciones de compañerismo y amistad, a la vez que han desarrollado un sentimiento de pertenencia al grupo formado.
DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO
El programa ha consistido en dos sesiones semanales de una hora durante un año. Se trataba de ejercicios de psicomotricidad y educación física de base adaptados al nivel y experiencias motrices de las participantes y dirigidos por una monitora magrebí seleccionada por sus conocimientos y sensibilidad hacia el colectivo.
Los espacios para la práctica se adecuaron con cortinas para evitar la mirada del exterior y los horarios se fijaron en los momentos donde las mujeres tenían menos cargas familiares. La difusión del programa se realizó aprovechando otras actividades como las clases de alfabetización a las que las mujeres ya acudían antes. Igualmente, se dispuso un espacio anexo al gimnasio para el cuidado de sus hijos e hijas. Durante las clases se permitió usar todas las vestimentas que eligieran.
CONCLUSIONES
De cara a evaluar los resultados del programa se realizó un grupo de discusión entre las asistentes y una entrevista con la monitora. Una primera lectura muestra una altísima aceptación por parte de las participantes. Esperaban las sesiones de actividad física con impaciencia a lo largo de la semana.
Se ha avanzado considerablemente en los objetivos de cuidado del cuerpo y de creación de un espacio propio de relaciones. Las mujeres han mejorado su autopercepción corporal, han vinculado dicho cuidado, provisto por la práctica deportiva, con otros hábitos saludables en la alimentación. Sus relaciones sociales se han ampliado con el grupo constituido en torno a la actividad física, las salidas de casa se han multiplicado, su tiempo personal se ha enriquecido con una actividad externa a la casa.
Las mujeres han llevado al seno de la familia la actividad física como una aportación propia, en salidas cotidianas al parque o a excursiones, las mujeres inician a los más pequeños proyectando en los juegos ejercicios realizados en las sesiones gimnásticas. Esto ha reforzado y redimensionado el protagonismo de la mujer en el núcleo familiar.
De cara al rígido modelo patriarcal que sufren los avances han sido también importantes. No sería exagerar si concluimos añadiendo que la actividad física se ha constituido para estas mujeres como un pequeño instrumento de negociación para conseguir pequeños avances en términos de igualdad. Un instrumento que utilizado en la negociación cotidiana con los varones puede permitir ampliar y conquistar pequeñas libertades.